Hershel Greene fue uno de los sobrevivientes del apocalípsis zombie, miembro del grupo de Rick Grimes y padre de Maggie y Beth Greene.
Hershel era el dueño de la granja donde Rick y sus compañeros buscaron asilo tras el apocalípsis. Siendo un alcohólico recuperado y un hombre de fe, Hershel se sintió obligado a ofrecerles refugio a sus invitados y los dejó instalarse en un rincón de su propiedad hasta que estuvieran listos de emprender el rumbo nuevamente.
Un veterinario de profesión, Hershel resultó invaluable para Rick cuando su hijo recibió un disparo accidentalmente y más aún cuando su esposa Lori reveló estar embarazada. Después de realizar una cirugía para salvar la vida de Carl, Hershel le confesó a Rick su creencia de que todo lo que había pasado era obra de Dios, y que la humanidad pronto encontraría una cura para la plaga de los caminantes.
La creencia de Hershel de que los no-muertos estaban simplemente enfermos fue tan profunda que el hombre encerró en su granero a sus amigos y vecinos que se habían convertido, incluyendo a su esposa e hijastro. Cuando Shane descubrió a los caminantes del granero y acabó con ellos sin piedad alguna, Hershel se dio cuenta de su error y comprendió lo terriblemente equivocado que había estado. Totalmente ebrio, el granjero le confesó a Rick que había sido un tonto al poner en riesgo a toda su familia por nada y hasta perdió toda esperanza de salvación para el mundo; pero el policía lo convenció de que era importante mantenerse fuerte para así darle una razón para seguir adelante a los miembros de su familia que aún permanecían con vida.
Cuando la granja de Hershel fue invadida por una inmensa horda de caminantes, el anciano hombre libró una última batalla contra las criaturas tratando de defender su hogar, y estuvo dispuesto a morir por ella pero Rick lo convenció de huir y reunirse nuevamente con sus hijas.
Luego de pasar todo el invierno huyendo sin rumbo, el grupo tropezó con una prisión abandonada que decidieron sería su nuevo hogar, y mientras exploraban el edificio Hershel fue mordido en una pierna por un caminante y Rick se vio obligado a amputarle la extremidad para evitar que la infección se propague. A duras penas Hershel sobrevivió a la terrible experiencia y no le quedó de otra más que adaptarse a la vida en muletas.
A pesar de su discapacidad física, Hershel continuó sirviendo enormemente al grupo y proporcionó sabios consejos en los momentos más difíciles. Cuando Rick se volvió emocionalmente inestable a raíz de la muerte de Lori, a Hershel le correspondió traerlo de regreso del limbo en el que se encontraba y le ordenó aferrarse al rol de líder que alguna vez había asumido.
Tras el conflicto iniciado con el pueblo de Woodbury y el inminente ataque del Gobernador en el horizonte, Hershel estuvo a favor de abandonar la prisión antes de que fuera tarde pero los otros decidieron que sería mejor quedarse y pelear. Al momento de la batalla, Hershel esperó pacientemente en el bosque en compañía de Beth, Carl y la bebé Judith, y allí fue testigo de cómo el niño Grimes le disparaba a un indefenso soldado de Woodbury que se encontraba huyendo de la prisión. Alarmado por la estabilidad mental del niño, el granjero le informó a Rick lo sucedido y lo animó a ponerle un alto al asunto.

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